Y entonces un día de esos despiertas y es suficiente con mirar a un lado para chocarte con un espejo y ver que los años pasaron, que las mariposas te tomaron de la mano y te llevaron a conocer un nuevo mundo, hiciste tu capullo y ya no eres la misma de antes, tal vez cambió el rostro, la silueta inclusive el corazón. Pero no es el momento de dormir sobre las nuebes rosas, ni mucho menos jugar a ser princesa; tenemos por delante misiones mas importantes ya se a roto un capullo que sólo te tenía atada a lo profundo de un dolor que jamas fue mutuo, sincero, un dolor que no valió la pena y uno que no es tuyo.
Lo tuyo es volar al rededor del mundo, deja el paraguas en casa y permite que tus alas se llenen gota a gota de la pintura que día a día conoces, vuela alto como si mañana no lloviera pintura, como si mañana no tuvieras alas, como si volvieras a verte al espejo y los años retrocedieran; como si volvieras a vivir todo nuevamente...