La vida va fluyendo como si fuera una corriente de agua, nosotros deberíamos disfrutar del agua, nadar junto con la corriente y vivircomo si cada momento fuera a ser el último; nadar contra la corriente de la vida es imposible ya que aunque luches el río seguirá avanzando y tú realmente no te moverás, es ahí cuando hay que darse cuenta que no es cuestión de cosas superficiales como la belleza, no se trata de quien es mas bella, quien se arregla mas, se trata de lo que la vida quiera para nosotros, de lo que se despierte dentro de si, es realmente muy poco lo que manejamos, no podemos obligar a nadie a estar con nosotros ni tampoco al café a que se enfríe pronto. Al final la vida es nuestra independientemente de quien nade a nuestro lado; finalmente el destino decide cuando es la fiesta y nosotros la decoramos.