jueves, 20 de octubre de 2016

Mil sonrisas.

Ya no importa si se derrama una lágrima o no, mucho menos si el viento se lleva las palabras o discute con el corazón que se las quiere quedar, no importa si los pulmones no aguantan la presión, menos si los ojos se desbordan de lágrimas y no importa esto, entonces no importa un corazón roto; tampoco un cabello despeinado o unas profundas ojeras, muchísimo menos importa si le gusta la manera de vestir o no. Al final ese amor y ese laso en el alma se ha roto y en el armario de ella están los trozos, trozos que la amarran a recuerdos que no existen, ya no existe esa sonrisa imperfecta con miedo de demostrar losproblemas familiares, mucho menos el sentimiento que cariño que escuchaba risas y llantos Hasta las tres am, tampoco las mil sonrisas que aunque con miedo para ella eran perfectas, se acabó el brillo en los ojos y la delicadeza en las manos y los labios, se acabó el amor... Y si eso acabó entonces ella no tiene por qué seguir ahí, aunque te ame.

~de nada me sirve soñar con la almohada como tu suplente cuando tú estás ocupado escuchando te quiero falsos, diciéndote mentiras a ti mismo, jugando a improvisar verdades.~

sábado, 8 de octubre de 2016

Besos que no existen.

El árbol frondoso que se vestía de traición y soledad abrazaba la chica de cabello azul en la noche más fría que había existido, tenía el corazón casi congelado, pero no de frío, de desamor, traición y falsedad; al otro lado un par de cobardes se mentía a sí mismo regalandose besos que no significan nada, besos que no transmiten sentimientos, besos que no existen. Un sabio me enseñó  que la amistad es un sentimiento muy delicado que no se puede mezclar con la envidia, la envidia envenena el alma y daña las demás, la envidia la padecía esa chica que se engañaba en cada beso, se engañó  a sí misma diciéndose que podía respirar bajo el agua y abandonó la tierra se deslumbró con la belleza del mar, llegó hasta Lo más profundo y hay se le acabó la respiración, comenzó a ahogarse pero su príncipe marino la dejó morir poco a poco, se enterró la espada olvidándose de lo que había dejado afuera del mar, ella no sabía que se haría tanto daño en las profundidades del mar, pero prefirió el mar antes de la tierra, no sabía que estaba comprando su pasaporte al dolor.