Despertar para mirar el horizonte, un horizonte lleno de dolor y tristeza, un horizonte donde realmente no queremos estar, cuanto daría por despertar y recordar el ayer, despertar como una sirena durmiendo sobre las olas del mar, escuchar únicamente los sonidos de los días naciendo y no los llantos que la noche trae. Despierto y voy a la cocina buscando una taza de café, algo que me ayude a olvidar hasta la fecha de hoy, pero lo que encuentro es una tristeza que me llena los ojos de lágrimas al servir café en la taza que tú me regalaste, la misma taza que me trajo tantos buenos y malos recuerdos, finalmente las lágrimas no me dejan pasar bocado, nuevamente la dejo caer, ojala se rompiera como lo que siento por ti... pero aún con mil caídas sigue intacta.
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