miércoles, 16 de diciembre de 2015

Agridulces noches...

Pude notar lo suaves que eran, disfruté como cuando probaba los helados siendo niña, sentí todo y a la vez nada, una simple aprendiz con demasiados errores pero que aún así fue feliz. Donde están, tengo frío y desearía repetirlo ahora... El abrigo corrió por mis venas igual que la ilusión por el corazón, cada vez aprendía mas de los errores y cada vez los aceptaba mas haciéndose así mas perfecto como la luna que apreciaba una aparentemente tranquila noche para aquella joven, soñando... Soñando la mente se ilumina de recuerdos ante la  dulce mirada de la luna. Te quiero, tecleó ella mientras una lágrima caía por su rostro, se había despertado ya del sueño, un sueño en el que hace cuatro mese calló y aunque despertó aún recuerda el primer beso, el segundo y aun extraña tus labios... Dónde están, preguntó la hija del destino, triste y llorando bajo el consuelo de su madre... La luna.

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